Bullying – Prevención y Detección.

Bullying/bulling o acoso escolar




En la actualidad se defiende que los programas deben partir de una política escolar global en la que la intervención tenga lugar a nivel de la escuela, del aula e individual, incidiendo en la prevención primaria.

Se proponen tres niveles:

a nivel global: generar un clima escolar de cooperación, generar actitudes negativas hacia la agresión, hacer conscientes a alumnos y profesores de la importancia y los efectos negativos del matonismo;

y a nivel individual: favorecer la toma de la perspectiva cognitiva del otro, y la percepción objetiva de estímulos.

Desde la perspectiva cognitivo – conductual se plantean diversas técnicas: técnicas de resolución de problemas, dinámicas de grupo y relajación, dirigidas a agresores y a victimas.




Inicio del proceso de un Bullying/bulling o acoso escolar típico y del acoso psicológico

Se inicia con agresiones e intimidaciones que el agredido deja sin una respuesta adecuada y que incitan a que los agresores aumenten la intensidad del acoso. Puede iniciarse con insultos, motes dañinos, hablar mal del niño y volver a otros compañeros en su contra sembrando rumores malintencionados sobre él. Además, las amenazas para lograr que el niño haga algo que no desea, quitarle un objeto, la misma merienda y hasta pedirle dinero son otras de las manifestaciones del acoso escolar.

El objetivo es hacerle sentir miedo a las agresiones, a las burlas, a que se cuente algo negativo sobre él.

También, el acoso escolar se puede manifestar con agresión física: darle collejas o ponerle la zancadilla, empujarle o robarle, esconderle o quitarle sus pertenencias.

En el acoso Psicológico, a la víctima no se le deja participar en juegos o en actividades sociales conjuntas, se le aisla, no se le habla y se le ignora activamente. Lo tratan como un apestado y eso hace que, incluso los que no participaban activamente en el acoso, también se alejen de él, por mantenerse en el grupo, por contagio o por temer ser ellos mismos víctimas.

Que  hacer si sospechamos que nuestro hijo u otro niño sufre Bullying/bulling o acoso escolar

Debemos enseñar a nuestro hijos a ponerse al lado de la víctima.

Cuando el niño vea un comportamiento de acoso escolar debe saber que no hay que ponerse del lado de los agresores, no participando ni tampoco riéndoles la gracia. Más bien deben intentar acercarse al niño que sufre y hablar con él, para que les explique cómo se siente y pueden animarlo a pedir ayuda a sus padres o profesores directamente.

Actuación del centro escolar ante un Bullying/bulling o acoso escolar.

Si la escuela reacciona positivamente el problema puede solucionarse, pero también nos podemos encontrar con una negación institucional de la violencia si no hay graves signos externos, por lo que el niño acosado vería negado su problema y sin salida posible.

Cuando nos enfrentamos a este problema hay que trabajar contra comentarios que suelen incorporar frases como «es sólo un caso aislado» o «si solamente ha sido una broma», o el más peligroso «son cosas de niños».

Tampoco es aceptable que se pidan informes con datos de daños clínicos en la víctima como criterio para diagnosticar la existencia de un cuadro de acoso escolar, pues el acoso, por naturaleza, no es solamente un problema de agresiones físicas, sino un cuadro mucho más complejo y con un desarrollo en el tiempo que hay que parar cuanto antes.

Cómo pueden evitar el Bullying/bulling o acoso escolar los profesores.

Simplemente estando atentos a algunos signos y entendiendo que este tipo de violencia es algo real, complejo pero que con seguridad está sucediendo en su entorno. No son cosas de niños. Empezando por ahí. Las peores formas de acoso escolar van a suceder cuando el profesor no está presente directamente: en los baños, los patios, los pasillos, vestuarios, salidas de clase y en el comedor. Sin embargo, siempre hay un maestro cerca que puede detectar los signos.

Observando a los niños fuera de aula y su dinámica de grupo, los niños que queden aislados, las pintadas en el baño, los cambios de comportamiento o rendimiento escolar, los rumores que lleguen a sus oídos, la forma en que se tratan, todo puede darnos señales.

Un niño que manifiesta tristeza, miedos o dolores inexplicables, que falte a las actividades o descubramos que nunca es invitado a fiestas o salidas podría tener un problema de violencia escolar.

Una señal es que el niño no quiera participar en actividades en grupos que antes sí hacía

El que en clase se burlen de él habitualmente o se rían cuando interviene, el que deje de participar activamente o se quede sin compañeros en las actividades de grupo puede también estar siendo víctima de acoso escolar.

Si aparece con golpes y da explicaciones vagas, siempre hay que investigar qué sucede, pues, puede haber una situación de violencia, sea escolar o en otros ámbitos.

La escasa o nula sociabilidad con los compañeros también son signos a los que hay que atender. No se trata de los niños tímidos o de los que sean más exquisitos a la hora de seleccionar sus amigos, pero sí de los que son apartados del grupo o se autoexcluyen de todo.

Muchas veces simplemente hay que saber mirar para ver. Los niños que son diferentes o se comportan de forma diferente necesitan especial atención, pero sin dejar de observar a todos y teniendo en cuenta que, si hay una situación de acoso, cuanto antes se intervenga menores serán las secuelas y que, además de la víctima, los observadores y los agresores también van a necesitar ayuda para reconducir su comportamiento.




Consejos para actuar frente al Bullying/bulling o acoso escolar

Signos sujeto pasivo

  • Lesiones inexplicables
  • Ropa perdida o destruida, libros, electrónica, o joyas
  • Frecuentes dolores de cabeza o dolores de estómago, sensación de mareo o fingir una enfermedad
  • Los cambios en los hábitos alimenticios, como de repente saltarse comidas o comer de forma compulsiva. Los niños pueden regresar a casa de la escuela con hambre porque no comían el almuerzo.
  • Dificultad para dormir o pesadillas frecuentes
  • Pérdida  de interés en las tareas escolares, o que no quieren ir a la escuela
  • Pérdida súbita de amigos o evitar situaciones sociales
  • Sentimientos de impotencia o disminución de la autoestima
  • Conductas autodestructivas como la fuga del hogar, perjudicándose a sí mismos, o hablar sobre el suicidio

 

Signos sujeto activo

  • Se involucra en peleas físicas o verbales
  • Tiene amigos que intimidan a otros
  • Es cada vez más agresivo
  • Lo envían a la oficina del director o de la detención con frecuencia
  • Tiene dinero o pertenencias nuevas sin explicación adicional
  • Culpa a otros por sus problemas
  • No acepta la responsabilidad por sus acciones
  • Es muy competitivo y se preocupa mucho por su reputación o popularidad

 

Bullying – Medidas y Consejos